Prosturaq — Nutrición para mayores
Cuando comer bien deja de ser sencillo
Con los años, el cuerpo cambia: el apetito disminuye, los sabores se pierden, la digestión se vuelve más exigente. En Prosturaq trabajamos directamente con cada persona y su familia para construir un plan de alimentación que tenga sentido en su vida real, no en un manual genérico.
Lo que hay detrás de cada consulta
No somos una plataforma de contenido. Somos un equipo pequeño con años de trabajo clínico y una metodología que puedes entender antes de empezar.
Formación clínica verificable
Nuestros especialistas tienen formación universitaria en nutrición clínica y geriatría. No contratamos coaches sin titulación. Cada miembro del equipo puede explicarte de dónde vienen sus recomendaciones y qué evidencia las respalda.
Titulados universitariosMetodología basada en evidencia
Seguimos las guías de la Sociedad Española de Geriatría y otras referencias internacionales. Cuando algo cambia en la literatura científica, actualizamos nuestros protocolos. Trabajamos con lo que funciona, no con tendencias.
Protocolos actualizadosAtención directa, sin intermediarios
Cada cliente trabaja con el mismo especialista desde el primer día. No hay rotación de personal ni sistemas automatizados que respondan por nosotros. Si tienes una pregunta a las 9 de la mañana, responde tu nutricionista, no un bot.
Especialista dedicado¿Buscas apoyo para toda la familia o tu equipo?
Muchas de las personas que llegan a Prosturaq no son solo el paciente mayor, sino un hijo o hija que lleva meses intentando que su padre coma mejor, o una residencia que necesita orientación dietética para su equipo de cocina.
Tenemos formatos de trabajo adaptados a familias que cuidan desde casa, equipos de atención sociosanitaria y coordinadores de centros de día que quieren mejorar la calidad nutricional de sus menús sin complicarse.
Planes familiares de acompañamiento
Para hijos y cuidadores que gestionan la alimentación de un familiar mayor. Incluye sesiones conjuntas, guías prácticas de menú y consultas de seguimiento cuando hay cambios de salud o medicación.
Formación para equipos sociosanitarios
Sesiones en grupo para auxiliares, enfermeras y cocineros de residencias o centros de día. Aprenden a identificar señales de desnutrición, adaptar texturas y mejorar la presentación de platos sin aumentar el presupuesto.
Auditoría de menús institucionales
Revisamos los menús actuales de tu centro, detectamos carencias nutricionales habituales en personas mayores —calcio, proteína, vitamina D— y proponemos cambios concretos con recetas y cantidades reales.
Soporte continuo por canales digitales
A través de nedinvest, nuestra plataforma de gestión de clientes, familias y equipos pueden consultar sus materiales, hacer seguimiento de los planes y comunicarse con el especialista sin depender de citas fijas.
Lo que cambia después de trabajar con nosotros
No prometemos transformaciones. Lo que sí pasa con regularidad es que las personas comen mejor, entienden por qué y mantienen hábitos que tienen sentido con su estilo de vida. Eso ya es bastante.
Aquí describimos lo que nuestros clientes aprenden y aplican, sin exagerar ni poner números que no podemos garantizar.
Identificar qué está fallando en la dieta actual
Antes de cambiar nada, hacemos un análisis detallado de lo que la persona come habitualmente, qué le gusta, qué le sienta mal y qué no puede comer por medicación o patología. Eso evita cambios bruscos que no se van a mantener.
Adaptar texturas y preparaciones sin perder sabor
Muchas personas mayores tienen dificultades para masticar o tragar. Aprendemos junto a ellas y sus familias cómo adaptar los platos habituales sin que parezca comida de hospital.
Manejar la pérdida de apetito sin forzar
La anorexia geriátrica es más común de lo que parece y tiene causas específicas. En lugar de insistir en que coman más, trabajamos en cuándo, cómo y qué se ofrece para que la ingesta mejore de forma natural.
Entender la interacción entre alimentos y medicación
Muchos fármacos comunes en personas mayores interfieren con la absorción de nutrientes. Saber cuáles son y cómo compensarlos forma parte del trabajo real, no de un folleto informativo genérico.
Mi madre lleva tres años con diabetes y tuvimos que cambiar toda su alimentación. Lo difícil no era el menú en papel, era que ella no quería comer. Con Prosturaq entendimos que el problema no era la dieta, sino cómo se la ofrecíamos. En seis semanas volvió a tener apetito.
Contratamos la auditoría de menús para nuestro centro. Lo que más me sorprendió es que los cambios no encarecieron el servicio. Simplemente ordenamos mejor las proteínas en la semana y ajustamos los horarios. El equipo de cocina lo entendió desde el primer día.